Eduardo Mackenzie
El 31 de octubre pasado, Gustavo Petro, en la red X, difundió un escandaloso elogio póstumo de Andrés Almarales, el jefe del comando terrorista que asaltó el Palacio de Justicia de Bogotá el 6 de noviembre de 1985. Al verse perdido por la firme resistencia opuesta por las fuerzas armadas de Colombia, Almarales decidió asesinar horas después a los rehenes capturados por su banda. Entre los ultimados por orden de Almarales estaban los 33 magistrados, magistrados auxiliares, abogados asistentes y auxiliares de magistrados de la Corte Suprema de Justicia y del Consejo de Estado, entre quienes sobresalían las dos figuras más importantes de esas instituciones, Alfonso Reyes Echandía y Manuel Gaona Cruz. Sin embargo, en su twitter, Petro describe al terrorista Almarales como un hombre excelente: un “abogado, parlamentario y gran orador” a quien le habrían “robado una elección”, en tiempos del partido Anapo del exdictador Rojas Pinilla, lo que justificaba, según Petro, la decisión de Almarales de dedicarse, junto con los otros miembros y jefes del M-19, a matar furiosamente colombianos inocentes.