
Alfonso Monsalve Solórzano
No pasa una semana sin que Petro no haga una propuesta para dinamitar nuestro estado de derecho y quedarse en el poder para hacerlo, que son, más allá de toda duda, sus objetivos principales; no pasa una semana sin que haga todo lo posible por tener agitadores rabiosos para hacerlo; sin que debilite cada vez más a las Fuerzas Armadas y empodere a las bandas narcotraficantes a las que les suplica que negocien con él, su amigo y aliado, sin importar lo que hagan en materia de crímenes contra la humanidad; sin que ofenda a la prensa y a la oposición y sin que plantee un escándalo, como el de Panamá, para desviar la atención de todas las cosas que hacen él y sus funcionarios, ya sean estas, estúpidas, abstrusas; y de las que deja de hacer, en virtud de su incapacidad casi absoluta de gobernar, que sería la característica central de su no – gestión, si no fuese la destrucción de nuestro estado de derecho.