
Alfonso Monsalve Solórzano
Desde que el presidente Petro presentó la terna para fiscal, de manera sospechosamente anticipada hace ya muchos meses, vengo alertando sobre el peligro que representa para nuestra democracia el nombramiento de un fiscal de bolsillo que sirva como martillo para golpear a la oposición, así como para evaporar las tropelías de Petro y su entorno para llegar, presuntamente, de manera ilegal a la presidencia y para que cubra todos los entuertos que desde su administración presuntamente cometen, como el de la licitación de los pasaportes por parte del canciller o la compra de camiones cisterna para llevar agua a la Guajira, operación que huele a corrupción al por mayor, de la UNPR.