Germán Cabarcas Iglesias*
Daniel Cabarcas Jaramillo**
La crisis que vive actualmente la Universidad Nacional de Colombia no es circunstancial y tampoco se circunscribe a ella. Por el contrario, viene de tiempo atrás y afecta a todo el sistema de universidades públicas de Colombia. La que afecta ahora a la Universidad Nacional es una consecuencia, en gran medida, de la fragilidad de su diseño institucional. Esa fragilidad se manifiesta de manera extraordinaria en marzo del 2024. Haciendo uso de la autonomía que le confiere la Constitución Política y la Ley 30 de 1992 el Consejo Superior Universitario (CSU) eligió su rector. Sin embargo, bastó con que el Presidente de la Republica manifestara su desacuerdo con tal decisión para que se desconociera la elección, se impidiera la posesión, y mediante manipulaciones fraudulentas se impusiera como rector al que gozaba de los afectos del Presidente.
Tal violación de la autonomía universitaria generó una crisis institucional de grandes proporciones que ha afectado la estabilidad y el funcionamiento normal de la universidad por al menos dos años. La toma hostil de la rectoría solo fue el instrumento y el punto de partida para promover un proceso inconsulto y poco democrático, llamado “Constituyente”, que busca entre otras cosas: institucionalizar una elección popular del rector, en la que solo participe la comunidad Universitaria; e instaurar un organismo plebiscitario permanente, una especie de asamblea de estudiantes, profesores y empleados que suplante en sus funciones al actual Consejo Superior y al Consejo académico.
Puesto que la Universidad Nacional les pertenece a todos los colombianos, el denominado “Proceso Constituyente” está orientado a despojar a la nación colombiana de su principal universidad. En otras palabras, detrás de una máscara de “democratización” lo que se busca es poner la universidad en manos de una minoría politizada y sectaria que a través del chantaje ha venido de tiempo atrás imponiendo sus consignas y sus criterios antiacadémicos al conjunto de la comunidad universitaria. Si este proceso triunfa en la Universidad Nacional de Colombia, es de esperar que sus consecuencias se extenderán rápidamente a todo el sistema de universidades públicas del país. Estos acontecimientos son un llamado de atención a la sociedad colombiana para que ponga los ojos en lo que ocurre en su sistema de universidades públicas.
Una verdadera reestructuración del sistema universitario requeriría de la expedición, por parte del congreso de la república, de una ley del más alto rango que sitúe la universidad en el lugar que le corresponde en la estructura del Estado, la dote de una reglamentación que la blinde de injerencias políticas y sectarias, y garantice de manera efectiva su autonomía académica, administrativa y financiera.
Sin embargo, las líneas directrices de una reforma realmente profunda del sistema universitario solo pueden provenir del mismo mundo académico: de una amplia conversación entre académicos, científicos, personalidades del arte y la cultura, políticos y en general personas interesadas en el destino de la educación universitaria, que finalmente se materialice en una propuesta al Congreso de la Republica. Algunos de los temas e ideas que podrían hacer parte de esta conversación se exponen a continuación.
- Naturaleza de la institución universitaria. Se acostumbra en Colombia confundir la Universidad con el sistema de educación superior, que incluye, además de las instituciones universitarias, las orientadas a la formación técnica y tecnológica. Por esa razón se les asigna a las universidades, como uno de sus objetivos principales, la ampliación de cobertura y en muchos casos en detrimento de la calidad académica. A todo joven que egrese de la educación secundaria, el estado le debe garantizar acceso a una oferta variada de opciones de educación superior, entre las cuales se encuentra la institución universitaria. Por esa razón, se debe definir con precisión cuál es su naturaleza. En otras palabras, ¿cuál es la especificidad de la Institución universitaria?
- Lugar de la Universidad en el Estado. Es importante que la universidad tenga una estrecha vinculación al Estado, y al mismo tiempo, debe conservar una sana independencia de los gobiernos de turno. La universidad le pertenece a todos los colombianos y gran parte de su financiación proviene de impuestos manejados por el gobierno nacional. Por lo que es indispensable que este vínculo se fortalezca. Al mismo tiempo mantener distancia del gobierno de turno preserva su autonomía y evita la intromisión de la política en sus órganos académicos. Su relación con el gobierno podría ser similar al que este mantiene con el Banco de la Republica o las Altas Cortes.
- Gobierno de la Universidad. El organismo que gobierne la universidad debe lograr un balance entre autonomía y relación con el estado. Esto se puede lograr con modelos como los que gobiernan Universidades públicas en los Estados Unidos. Por ejemplo, en la prestigiosa Universidad de California (UC), es una Junta de Regenteslaque tiene plenos poderes de organización y gobierno. Dicha Junta está compuesta por 26 miembros con derecho a voto: 18 Regentes designados por el Gobernador de California (confirmados por el Senado del Estado) para plazos de 12 años, y removidos de manera escalonada cada dos años; los otros 7 Miembros lo son por los cargos que ocupan en el estado: Gobernador de California, Vicegobernador, Presidente de la Asamblea, Superintendente Estatal de Instrucción Pública, Presidente de la UC, y Vicepresidente de las asociaciones de exalumnos; Y un Regente Estudiantil, designado por la propia Junta, por un periodo de un año.
- Importancia del cuerpo profesoral en el direccionamiento académico. Los profesores de planta son los llamados a liderar los aspectos académicos de la Universidad. Su formación les da las herramientas adecuadas, su estabilidad económica se lo permite, y el prestigio de la profesión los responsabiliza para tomar de manera autónoma las decisiones académicas. Es fundamental que las decisiones académicas se acoplen con las realidades financieras, y las prioridades del estado, por lo que debe haber una interacción permanente entre el órgano de gobierno y el profesorado. Debe existir una clara diferenciación entre las organizaciones sindicales de los profesores y la organización del cuerpo profesoral como responsable de las tareas fundamentales de orientación académica de la universidad a todos los niveles.
- La democracia. La democracia al interior de la Universidad no es un imperativo, así como tampoco lo es en Ecopetrol, o en un hospital público. Para poder cumplir con sus objetivos, la Universidad debe regirse por criterios técnicos y debe primar el mérito sobre la popularidad. El uso de la democracia debe estar acotado a ámbitos puntuales en los que los criterios técnicos no bastan y los consensos son importantes. Por ejemplo, un cuerpo amplio de profesores podría discutir y decidir los criterios de admisión a la Universidad. O, por ejemplo, un cuerpo amplio de estudiantes podría discutir y decidir como distribuir los recursos de bienestar estudiantil.
*Docente pensionado Universidad Nacional de Colombia
**Profesor titular Universidad Nacional de Colombia.
Mayo 2026
