
Armando Barona Mesa
Lo vi en los canales de televisión. Estaba preso como un león en jaula de barrotes gruesos y nutridos. Su cara cuadrada, bigotes y barba hirsuta entre el blanco y un negro ya lejano, gafas de intelectual -se decía entonces- y pelo cuadrado que comenzaba a canar. El vestido de pantalón y camisa por fuera de grandes rayas blancas y negras. La cara seria y sin gestos. Pasaba de cincuenta años.



