
Luis G. Restrepo
Firmado dos veces y manoseado al extremo, el acuerdo negociado con las Farc naufraga hoy en las espesas aguas de la tendencia colombiana a no resolver los problemas y a mantener vivos los conflictos que no permiten pasar la página. Y de las instituciones que se crearon dizque para ofrecer verdad, justicia y reparación no quiere saber nadie porque ya fracasaron.







