
Juan David Escobar Valencia
Al momento de escribir esta columna, una invasión rusa a Ucrania seguía siendo una de varias hipótesis en las tensas relaciones entre ambos países, a la cual es difícil asignarle una probabilidad de ocurrencia. Como especulación, y si las decisiones políticas fueran exclusivamente lógicas y racionales, considero que la probabilidad es baja, no tanto por las supuestas represalias de Occidente, que son más ladrido que mordisco, y no creo que disuadan a Putin, a quien nada le pasó luego de sus operaciones similares en Osetia del Sur y Abjasia en Georgia, y en Crimea; sino porque este puede obtener más rentables beneficios solo amenazando con una guerra que haciéndola.








