
Humberto Montero
Gustavo Petro ha estado aleccionando a los españoles, a quienes ha exigido que pidan disculpas por la Conquista. En lugar de mostrar respeto a sus anfitriones y de ensanchar los puentes entre pueblos hermanos, Petro ha llegado para enmierdar y escarbar en el pasado, no de ayer, sino de hace casi quinientos años. Lo complicado habría sido que ofreciera alguna propuesta decente, pero la utilidad no figura entre sus prioridades. Por eso le batearon en 2018.







