Jorge Enrique Pava
Y se volvió a ir el alcalde. Esta vez para algunos países europeos donde parece sentirse muy a gusto proclamando sus “actos de gobierno” y poniéndose de ejemplo ante incautos receptores de embustes que, por su lejanía, no tienen otra opción que creer que lo que este individuo les diga es verdad. ¡Imagínense!: un alcalde que nunca pudo empezar a gobernar y que solo ha dejado una estela de corrupción, desastre, retroceso y pérdida de civismo, ¿qué puede exponer ante el mundo? ¿Dictará conferencias sobre constreñimiento, nepotismo, corrupción, mafia organizada, inejecución de lo público, frustración de proyectos, mediocridad administrativa, manipulación judicial y degradación política? Tal vez ahí sí sería interesante oír a Marín hablando, porque en eso, y otras triquiñuelas y tácticas perversas, sí es un experto.







