
Pedro Aja Castaño
“El buen médico trata la enfermedad; el gran médico trata al paciente que tiene la enfermedad.” William Osler

Pedro Aja Castaño
“El buen médico trata la enfermedad; el gran médico trata al paciente que tiene la enfermedad.” William Osler

Rafael Nieto Loaiza
Si hubo fraude, como algunos dicen sobre la base de que la casi totalidad de los votos nuevos fueron Petro, lo que es estadísticamente improbable, no lo sabremos. Nadie va a investigarlo y el candidato perdedor no tiene interés alguno en aclarar la duda. De manera que yo ahí no me desgastaré. Asumo que la izquierda ganó y sobre ese hecho hago este análisis.

Alfonso Monsalve Solórzano
Hace ocho días ganó Petro por un margen minúsculo de 700.000 votos y todos sus adversarios aceptaron sin reparos su triunfo. Distinto a si hubiese sido a la inversa, sospecho, porque el país, probablemente, estaría incendiado por una horda que estaría hablando de fraude. Ese fue, precisamente, el escenario de película de horror, que sin embargo no atemorizó a más de diez millones y medio de colombianos, que seguramente pensaron que era mejor ponerse colorado un rato para conservar la democracia y la libertad, que pálido para siempre.

José Félix Lafaurie
El 20 de junio el país amaneció por primera vez con presidente de izquierda, decisión electoral que debe ser acatada, pues los demócratas no podemos serlo solo cuando el dictamen de la democracia nos favorece. El presidente electo es Gustavo Petro y alrededor de esa realidad debe concentrarse la sociedad para que, en la medida de lo posible y de los propósitos del nuevo gobierno, el país no se detenga.

Jesús Vallejo Mejía
Si Gustavo Petro se aplica a estimular el desarrollo de las fuerzas productivas en aras del crecimiento económico y a desarrollar de modo eficiente políticas sociales sin el lastre de corrupción que viene afectándolas, pensando más en reducir la pobreza que en perseguir a la riqueza, podrá pasar a la historia como un gran gobernante de Colombia.
Eduardo Mackenzie
Los resultados de la elección presidencial del 19 de junio, fueron una sorpresa para los colombianos. Los mismos petristas deseaban un triunfo, pero no lo veían como algo obvio. Por eso amenazaron al país con el despliegue preventivo de sus milicias en algunos puntos y ciudades.
Jorge Enrique Pava
El sinsabor no termina. Después de una campaña tan irritante, desvergonzada, desgastante, agresiva y violenta, los colombianos de todas las vertientes políticas aún no nos reponemos de los desastres causados y de la miseria que quedó en el campo de batalla. Y me refiero, lógicamente, al campo moral, a la desolación y a las lesiones personales y grupales que se infligieron en todos los bandos en contienda.

Rafael Uribe Uribe
“Hablar de soberanía popular en un país de ignorantes es pura música celestial” General Rafael Uribe Uribe.

Luis Guillermo Vélez Álvarez*
Una de las propuestas de Gustavo Petro que probablemente atrajo el voto de muchos jóvenes de gran corazón y flaco magín fue convertir a Colombia en “líder en la lucha contra el cambio climático”, según reza en su programa. En el discurso de la victoria reiteró esa intención: "Queremos que Colombia se coloque al frente en el mundo de la lucha contra el cambio climático".

Pbro. Mario García*
No estamos, no, de fiesta. Los resultados de la jornada electoral del domingo 19 de junio, constituyen una muy mala noticia para Colombia, que con ellos ha caído también, como gran parte de nuestro subcontinente, en la órbita del socialismo del siglo veintiuno. El horizonte de la patria se ha ensombrecido, y, sin que esta afirmación sea un síntoma de fatalismo, hay que saber que le esperan a nuestra nación muy malos días.