
Rafael Rodríguez-J*
Es incomprensible que Petro insista en que el Congreso le apruebe una reforma tributaria confiscatoria y recesiva, que desestimularía el crecimiento, el empleo, el ahorro, el consumo y la inversión, y que no tendría antecedentes en Colombia por ser la más cuantiosa, gravosa y regresiva, y, además, innecesaria, dado el nivel histórico de recaudo alcanzado en lo corrido del año y proyectado para lo que falta de la actual vigencia fiscal.








