Eduardo Mackenzie
Para copiar como se debe, es decir sin criterio y sin responder a las realidades penales de Colombia, el nuevo ministro de Justicia, Néstor Osuna, debería seguir a rajatabla el ejemplo de Dinamarca, país de sólo 6 millones de habitantes con un nivel bajo de criminalidad y que, quizás por eso, inventó las cárceles abiertas.







