Eduardo Mackenzie*
Las “fuerzas volcánicas de la sociedad colombiana” existen, pero no están del lado de Gustavo Petro. Están contra el desastroso personaje encaramado en la Casa de Nariño. Están contra su plan de suicidio nacional que él presenta como “reformas sociales”, cuando no son más que los desajustes caóticos y hambreadores indispensables para la emergencia de un sistema comunista que Petro gestiona a diario, ministerio por ministerio, instituto por instituto, para que el país se despierte un día sin derechos y aplastado por un poder totalitario.








