
Paloma Valencia
En medio de tantos proyectos y asuntos pocos han reparado el proyecto de ley estatutaria para la educación. No es nada memorable. Un decálogo de derechos fundamentales sin asideros fiscales ni mecanismos eficaces. Se trata de otro más de la lista larga de los proyectos de gobierno, llenos de buenas e inocuas intenciones y, de cuando en cuando, un asunto de fondo de altísimo contenido ideológico que sino destruye, daña.







