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Petro: anacronismo y caos
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Petro: anacronismo y caos

Darío Acevedo Carmona                                        

“¿Por qué la revolución petrista es anacrónica y por qué le es indispensable el caos? Anacrónica quiere decir que va en contravía de los tiempos actuales, de la experiencia histórica, retroceder, insistir en aquello que, claramente, ha sido un fracaso: la imposición del comunismo en sus diversas versiones y métodos, URSS, China, Vietnam, Laos, Camboya, Cuba, Corea del Norte. Dictaduras sanguinarias, eliminación de la democracia, pobreza general, abolición de la propiedad privada y otros desastres.

Unidos somos invencibles
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Unidos somos invencibles

Alexander Cambero                                     

No existe mejor fórmula que la Unidad como genuina expresión de la racionalidad política. La misma nos hace graníticamente invencibles para la patriótica jornada comicial del 28 de julio. Ella es la mayor de nuestras fortalezas. Consolidar esta realidad hace que apartemos las mezquindades y las ofrendamos como el mejor homenaje que le podamos brindar a Venezuela. Los legítimos intereses y de grupo tienen que estar supeditados al bien superior que es el destino nacional.

Qué más espera el CNE para pronunciarse
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Qué más espera el CNE para pronunciarse

Rafael Rodríguez-Jaraba*                               

Con el respeto que me merece el Consejo Nacional Electoral, máxima autoridad del Estado en materia electoral por mandato expreso de la Constitución Nacional, considero que, luego de transcurridos más de dos años de la elección presidencial en la que resultó ganador Gustavo Petro Urrego, los Honorables Magistrados que conforman su Sala Plena, deben pronunciarse sin más dilaciones, sobre la presunta y, al parecer, cada día más probable violación de topes de su campaña.

Otro concierto en Bogotá pro-Hamás
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Otro concierto en Bogotá pro-Hamás

Eduardo Mackenzie                                  

La islamización de la juventud colombiana avanza con la ayuda del gobierno de Gustavo Petro. Y sin que los responsables políticos abran la boca, sin que los medios investiguen, sin que la Iglesia católica se dé por aludida, aunque eso ocurre ante las narices de todos y de la manera más evidente. ¿Debemos sorprendernos? Sabemos que lo evidente a veces es muy difícil de descifrar.

Las mentiras oficiales
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Las mentiras oficiales

Alejandro Gaviria                              

Esta noticia es representativa de la erosión del debate público, las mentiras oficiales (amplificadas por un ecosistema digital en parte pagado con recursos públicos) y la ignorancia sobre el funcionamiento del sistema de salud.

El cambio resultó ser el santismo
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El cambio resultó ser el santismo

César Salas Pérez                                 

Este desgobierno es en resumidas cuentas una desgracia para el país, una película de ficción que prometía a sus votantes un cambio político y social, sin embargo, siguió siendo más de lo mismo, el santismo, más los delincuentes y corruptos todos unidos cogobernando con un remedo de presidente que solo habla y habla, promete locuras, pelea y ofende a sus contradictores, un obsesionado compulsivo con ser vitalicio en el poder, eso sí, defendiendo a muerte sus causas subversivas pero tristemente guardando silencio cómplice ante los violentos, peor aún, con una notoria falta de liderazgo para unir el país y asumir la tarea para la cual lo eligieron,   gobernar y asumir sus responsabilidades propias de tan altísima dignidad.

Humillados y ofendidos
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Humillados y ofendidos

Carlos Salas Silva                                     

Cada día que pasa aparecen motivos de sobra para que nos sintamos humillados y ofendidos. No recuerdo la trama de la novela de Dostoievski, pero su título ha quedado grabado en mi memoria de manera indeleble y no es extraño que sea lo primero que me llega a la mente cuando pienso en cómo nos sentimos los colombianos ante lo que ha venido ocurriendo en el melancólico momento por el que pasamos cuando cosechamos el fruto podrido de años de mediocridad en la gestión pública y de tolerancia excesiva, y hasta cobarde, de parte de nosotros los ciudadanos.