
Carlos Gustavo Cano*
Como suele decirse cada vez que se elude la verdad, la enfermedad no está en las sábanas. Es lo que sucede con el cuento de que por culpa del Banco de la República la economía no crece más. Por el contrario. Su Junta Directiva cumple cabalmente su deber al velar por la preservación del poder adquisitivo de la moneda, la condición sine qua non de la sostenibilidad del crecimiento, a fin de que éste, desde el puro ángulo macroeconómico, se pueda verter en bienestar general sin exclusiones.





