
Felipe Vélez Roa
El reciente fallo de la Contraloría sobre Hidroituango está lejos de demostrar responsabilidad alguna sobre los sobrecostos de esta megaobra. Tal vez sería bueno dividir el problema para entenderlo mejor. Lo primero es que al proyecto hay que sacarlo adelante, su entrada en operación es importante para el sistema energético nacional. Su retraso podría incluso implicar un racionamiento de energía como el que tuvimos en el gobierno Gaviria, por el retraso de El Guavio y la falta de disponibilidad de las termoeléctricas, en fin, por una suma de corrupción e improvisación que no convendría repetir. Lo segundo es que el proyecto y el cumplimiento de los plazos son muy importantes para las finanzas de los socios, que son EPM y, por lo tanto, el municipio de Medellín y la Gobernación de Antioquia.




