
César Salas Pérez
Como están las cosas, emigrar a América Latina es como cambiarse de camarote en el Titanic. Chile, en manos del comunismo, Argentina degradada por el neocomunismo, Brasil sosteniéndose con un enfermo Bolsonaro y la sombra de Lula Da Silva que aparece de día y de noche rondando el poder; Perú, en tan poco tiempo sumido en el caos con un aprendiz que hasta vergüenza da; Ecuador, con Lasso en la mira para ser investigado y encarcelado por la oposición, su único pecado, ser de derecha.
