
Darío Ruiz Gómez
El problema más importante de Medellín es hoy, como lo he venido diciendo, el de ser una ciudad que contó con una estructura urbana, pero que ahora, ante la acumulación de distintas problemáticas como el impacto ambiental, la pérdida de su centralidad histórica, ha venido cayendo en una preocupante dispersión urbana, sin que exista de por medio un proyecto de ciudad; mientras las Comunas dejadas al garete, en remotas periferias sin corredores viales, puentes que impidan su ghettización, con una vida social ensimismada, sin ejes espaciales cívicos que convoquen a sus ciudadanos a reconocerse en un intercambio social donde se puedan identificar, desplazados, marginados bajo nuevas hibridaciones, son el espejo de la ciudad que desaparece.





