
Carlos Salas Silva
En un mes debería celebrarse la suntuosa boda de la hija de Vladimir Padrino, capo del Cartel de los Soles por quien el gobierno americano ofrece 15 millones de dólares como recompensa. Un gigantesco evento, enorme despliegue en Canaima, vuelos incluidos, hospedaje de lujo, aviones, excursiones, fiesta de cuatro días… y un gasto de 300.000 dólares, como lo denunció Marshall Billingslea, el mismo que acusó a Alex Saab de ser el principal testaferro de Maduro y de manejar operaciones de lavado de dinero y corrupción a través de contratos de alimentos (CLAP) y de construcción de viviendas, como también quien llevó a la cárcel a los narcosobrinos. La cosa podría pasar por un evento más de los protagonizados por el régimen criminal si no fuera por la situación tan particular por la que está pasando Venezuela. Los ojos del mundo están puestos ahí por las venturosas circunstancias que todos conocemos.








