
Carlos Salas Silva
No es que el tiempo pase más rápido. Nuestra percepción de él ha cambiado de forma notoria. Hemos desarrollado nuevas maneras de recordar, lo que hace que, cuando llega la fecha de un aniversario o de un evento como la Navidad, lo veamos tan próximo al del año anterior que terminamos diciendo que el tiempo vuela. Los segundos, los minutos, las horas y los días transcurren en su ritmo habitual; pero ya no las semanas, los meses ni los años, porque nos remiten al pasado con tanta claridad que nos hacen creer que fue ayer lo que ocurrió hace un mes o un año.






