
Tomás Castrillón Oberndorfer
El pasado 20 de julio, el presidente volvió a hacer gala de que es un irrespetuoso consuetudinario y contumaz. Claramente, en dicho día, el mandatario, en forma indigna por demás, irrespetó no solo a las fuerzas armadas, sino que a toda la Nación. La tozudez de los hechos así lo demuestran, a pesar de que sus más inmediatos áulicos, como el autor de ignominiosos bodrios televisivos lo justificaran. Claramente, dicho irrespeto ha sido constante y las consecuencias se han manifestado sintomáticamente, como pasó con la lamentable “revista aérea”, de la Fuerza Aeroespacial que supuestamente “llevaría el virus de la vida a las galaxias”.