
Rafael Uribe Uribe
A César Gaviria le embolataron parte de sus aspiraciones burocráticas y se percató de que se estaba pateando la lonchera en temas tan delicados como debilitar a Ecopetrol; depreciar la FFPP poniéndola a depender de los alcaldes en los “diálogos regionales” con los bandidos; invitar a la primera línea al diseño del futuro del ESMAD, muro de contención contra sus desmanes; demoler la seguridad jurídica de las tierras y perseguir la agroindustria fomentando las invasiones ilegales que, a pesar de la reversa del gobierno, se incrementan; la paz total genera dudas sobre el posible aumento de los cultivos ilícitos, estimula el reclutamiento de menores por parte de los grupos armados ilegales para usarlos como escudos humanos para evitar el bombardeo de campamentos y laboratorios de coca; convocar una asamblea cocalera para el principal productor, el Catatumbo, prende justificadas alarmas; la reforma tributaria espanta la inversión y afecta a los más pobres; la satanización a la minería tiende a desaparecerla; pretender que los países ricos regresen al subdesarrollo, parece un chiste; solo para mencionar algunas incertidumbres.