
Rafael Uribe Uribe
Inaudito que parlamentarios de partidos elegidos con un mandato diferente se salgan de la fila, violen los compromisos con sus electores, las bancadas del congreso y negocien sus conciencias, es tan nauseabundo como la traición de Judas que negoció la entrega de Jesús con los sumos sacerdotes por treinta monedas de plata, pero ante estos, Judas fue un pobre patihinchado, su traición hoy a lo sumo equivaldría a trescientos dólares. Nada sucederá a estos “Honorables” mientras estén en el combo, el teflón de la izquierda los salvará; pero en el juicio final será el crujir y rechinar de dientes.