
Rafael Nieto Loaiza
Generalizar sería un error. No todos sufren de semejante mal. Pero no tengo duda de que hay una fractura ética en la sociedad colombiana. Resalto dos síntomas. Uno, la corrupción sistemática de este gobierno, que encuentra su peor manifestación en la operación de saqueo de la UNGRD y la compra de congresistas, ordenada desde la Presidencia misma. No es ni mucho menos el único caso. Al revés, casi no hay área de gobierno donde no salte la pus. Dos, los disturbios en Miami en la final de la Copa América, con miles de colombianos ingresando de manera ilegal al estadio, enfrentándose a los guardias de seguridad y dañando la infraestructura y el mobiliario.