
Pedro Aja Castaño
Asumamos por un momento que la humanidad, o cierta colectividad, es un laboratorio cuyo observador permanece oculto por razones que solo él conoce. También existe la posibilidad de que el observador original se haya desentendido del asunto, se haya ido a dormir y su papel haya sido sustituido por un aprendiz de científico. No sabemos si el dueño del laboratorio o el aprendiz son buenos, malos o neutrales porque sus motivos escapan a nuestra comprensión. Y asumamos también que el campo de la química es el más sencillo para ‘comprender’ objetivamente ciertas conductas humanas para no recurrir a opiniones, filosofías, teorías.