
Mauricio Rubio
Con soberbia, sin pizca de vergüenza, poca entereza, ni siquiera realismo, los negociadores de La Habana insisten en desconocer errores y negar el daño irreparable que le hicieron a la justicia.

Mauricio Rubio
Con soberbia, sin pizca de vergüenza, poca entereza, ni siquiera realismo, los negociadores de La Habana insisten en desconocer errores y negar el daño irreparable que le hicieron a la justicia.