
Juan David Escobar Valencia
“Lo que yo decía, señor juez, ahí está el detalle, como yo dije, qué casualidad, por un perro que a lo mejor era gato”..., “y ora de que no y que sí y que a lo mejor; ¿y ora, ya llegó?, pues, total, yo creo, ¿no?”..., “claro que llegó, ¿a poco yo iba?, y luego el prestigio profesional, y luego el perro y el gato y el loro, yo ni modo, yo siempre lo he dicho y ahí está el detalle, y luego el toro que ordeñaron, ¿y quién mató?, ¿y no está aquí el verdadero Leonardo?, ¿y no este es inocente y el otro Leonardo también?, y yo ni modo, yo siempre lo he dicho, y ya está, y, claro, ya está el golpe, ¿o no?”..., “ahí está el detalle, señor juez, y estos qué dijeron, porque, total, usted, yo, nosotros y nooo, no, señor, las cosas por su propio peso, la justicia viene para acá, nosotros allá y estos acá; además, usted, viejito, nunca se raja”..., “ay, mira cómo eres, pero ¿y de hoy qué?, ¿verdad que no?, ¿o a qué sí? No tanteada, ahí está el detalle de veras. ¿Pero la identificación? ¿O los dos van siendo Leonardos? ¿Y por qué no lo dijo antes? Porque arreglado aquel desde el principio, porque nosotros, verdad, desde el punto que dijimos, con razón decía que perro, eh, ¿o no?”..., “¿ora sí lo ven? Todo aclarado. Si hablando en cristiano se entiende la gente. ¿O no?”