Jorge Enrique Pava
No tiene uno que ser un genio ni una lumbrera para comprender que Aerocafé es de una importancia mayúscula para nuestro desarrollo y progreso. Pero sí tiene uno que ser muy mezquino o perseguir demasiados intereses personales para torpedear un proyecto que, por ahora, tiene asegurada una primera fase con recursos en fiducia, CDP, actos administrativos irreversibles y activos tangibles convertibles en dinero. Y lo digo porque en el inicio de campaña electoral, se vuelven a sentir las reacciones de quienes creen que atacando el aeropuerto van a destruir al gobierno, y utilizan esta arma innoble como estandarte de campaña.