
José Félix Lafaurie
Me debo a la ganadería, a los ganaderos y a su institucionalidad gremial; por ello escribo hoy sobre el Día Nacional del Ganadero, que celebramos el 30 de septiembre, desde 2005, cuando se cumplían diez años del asesinato de José Raimundo Sojo Zambrano, ordenado por quienes hoy se sientan en el Congreso, los mismos que habían declarado a Fedegán y a los ganaderos como objetivo militar y no cejaban en su empeño asesino, al punto que, en 2003, sin éxito, afortunadamente, también atentaron contra mi antecesor en la presidencia de Fedegán, Jorge Visbal Martelo.