
Jaime Arizabaleta
Lo que usted, señor Ospina, hizo este año con Cali no tiene perdón de Dios. Una ciudad maravillosa que en sus mejores tiempos fue ejemplo para el país, que por sus características debería considerarse como una potencia en la región, ubicada en un Valle precioso, cercana al mar y con posibilidad de explotar la proximidad con Asia, una ciudad que cuenta con todo para ser una gran potencia; actualmente se encuentra arruinada por usted.