
José Alvear Sanín
Si “reforma” es un proceso para mejorar, las de Petro no son tales. Nada son distinto de la demolición innecesaria e inconveniente de unos sistemas (salud, pensiones, trabajo, etc.), para satisfacer un prejuicio, es decir una “opinión previa y tenaz, por lo general desfavorable, acerca de algo que se conoce mal” (DRAE).