Author: José Alvear Sanín (José Alvear Sanín)

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Delcy, Petro y Guanipa
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Delcy, Petro y Guanipa

José Alvear Sanín       

La infame detención de Juan Pablo Guanipa, pocas horas después de su excarcelación, indica que el régimen comunista sigue imperando y que el “monitoreo” convenido con Messers Trump y Rubio, es apenas de fachada, porque Delcy y compañía (hermano, Cabello e hija, Padrino, colectivos y demás malas hierbas) conservan el poder, mientras los gringos tienen el subsuelo.

Los nuevos “mejores amigos”
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Los nuevos “mejores amigos”

José Alvear Sanín                                                                                             

La reunión del martes 3 de febrero entre Petro y Trump no era, como se pensaba, con el fin de negociar, sino para rubricar los acuerdos "confidenciales" entre la Casa Blanca y la de Nariño, y notificar la normalización "a la venezolana" que nos espera.

Reposición de votos: colosal instrumento de corrupción
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Reposición de votos: colosal instrumento de corrupción

José Alvear Sanín                                                                                       

Para evitar que el ejercicio de la política estuviera solamente al alcance de los ricos, a mediados del siglo XX se ingeniaron sistemas para financiar, por parte del Estado, esa actividad fundamental. Los regímenes democráticos establecieron una cifra por cada voto depositado por partidos reconocidos institucionalmente, sometidos a estatutos aprobados y obligatorios y con tesorería auditada por los organismos de control. Los partidos, además, podían, dentro de ciertos topes, recibir donaciones de particulares.

De “peor candidato” a favorito electoral
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De “peor candidato” a favorito electoral

José Alvear Sanín                                                                                                       

Sobre todo a partir de la absolución del Dr. Uribe Vélez por el Tribuna Superior de Bogotá, se consideraba que Cepeda era el candidato de la izquierda más fácil de derrotar, porque:

El infame silencio de la dirigencia política
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El infame silencio de la dirigencia política

José Alvear Sanín                                                                                        

A medida que crece el desprestigio del gobierno y su naturaleza corrupta es más imposible de ocultar, se piensa que su debilidad conduciría a su inevitable caída. Pero no es así, porque ante los mayores y crecientes escándalos, la dirigencia política responde con silencio infame y culpable desunión.

Banalización del escándalo
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Banalización del escándalo

José Alvear Sanín                                                                                                      

En ninguno de los 1.205 días de Petro ha faltado un escándalo, sea el conato delictivo, la calumnia, el encubrimiento de desfalcos, la justificación de secuaces o el desmentido de hechos evidentes, siempre dentro del exhibicionismo procaz, el odio, la vulgaridad y la desfachatez que motivan todos sus actos.

¡Si no ha de ser para mí, que no sea para nadie!
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¡Si no ha de ser para mí, que no sea para nadie!

José Alvear Sanín                                                                                                               

La frase que acabamos de recordar resume la motivación psicológica de aquellos enamorados, despechados y furiosos que matan lo que más aman, la novia imposible, o la que los dejó por otro, para que nadie llegue a conquistarla...

¡A mayor locura, creciente peligro!
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¡A mayor locura, creciente peligro!

José Alvear Sanín                                                                                    

Ha sido terrible la semana para Petro: para los consejos de la juventud, los adolescentes escogen los partidos tradicionales; el presidente Trump, bien informado, lo trata de lunático, antes de las inevitables acciones que lo esperan; el senador Graham lo describe como líder imbécil, y, como si fuera poco, el Tribunal Superior de Bogotá lo remata porque, cuando se esperaba el habitual prevaricato, la Sala decide fallar en derecho, lo que ocasiona su loca y desorbitada reacción.