
Gonzalo Mejía Córdoba
El hecho de que Gustavo Petro no haya podido cumplir su propósito de no dejar gobernar al presidente Iván Duque después de la derrota que sufrió en las elecciones de 2018 y luego con la ayuda inclusive de la pandemia y del paro a manera de toma guerrillera para colapsar al país, lo tiene vomitando odio como a cualquier frustrado. No obstante todo lo anterior, se empecina cada día con más furia para que Colombia no le cierre la puerta al ingreso del mal llamado Socialismo del Siglo XXI que sin duda es su máxima aspiración, para que de manera ingenua caigamos en manos de una dictadura igual a la de Cuba, Nicaragua o Venezuela. Para lograr su objetivo se viene desplazando por todo lo ancho del país saltando por sobre las normas sin una autoridad electoral que lo controle, decidido a imponer su ley cueste lo que le cueste.