
Cristina Plazas Michelsen*
“En cadena nacional quedó registrada una escena que no admite excusas: el presidente Gustavo Petro interrumpe su alocución para hacer comentarios sobre la apariencia de una funcionaria, la toca sin consentimiento y la expone frente a todos. Lo ofensivo no fue solo el gesto, sino el coro de aplausos y carcajadas de mujeres que se autoproclaman “feministas”, como si el irrespeto fuese un chiste. Esa postal resume la misoginia oficial: una burla a las mujeres celebrada en vivo y en directo. Misoginia con fachada progresista.