
César Salas Pérez
Cada nuevo año nos trazamos muchas metas y objetivos que cumplir, hacemos un balance de lo que fue bueno para nuestras vidas y de lo que es preciso corregir; el ser humano es imperfecto y sin igual, lo que lo conlleva a esa perfección que jamás hallaremos. Solo nos es posible perseverar, luchar y trabajar para que las cosas vayan bien porque al final de la existencia sólo han de quedar los recuerdos, las buenas obras y la huella de los aciertos construidos con esfuerzo, cimentados en la esperanza, la resiliencia y la fé cristiana.