
Carolina Restrepo Cañavera
“Cada vez que alguien cuestiona un alza desbordada al salario mínimo, aparece el coro moralista a gritar: “¡Díganos usted cuánto gana!”. Como si el problema fuera quién lo dice y no lo que está diciendo. Como si advertir los efectos nocivos de una medida populista te convirtiera en enemigo del pueblo.