
Carlos A. Montaner
Eran los tiempos iniciales del año 2000. El primer funcionario importante norteamericano que habló con Vladimir Putin fue Madeleine Albright. La señora Albright, nacida en Praga, era entonces la Secretaria de Estado del segundo gobierno de la administración Clinton. Dejó grabada su impresión de la persona que había sustituido a Boris Yeltsin al frente de Rusia: “es pequeño y pálido, y es tan frío y carente de emociones, que pudiera ser un reptil”.