
Alfonso Monsalve Solórzano
La celebración del Día del Trabajo fue tomada por un presidente amenazante, como que repite las acciones más siniestras, cargadas de un gran simbolismo, como la de desenvainar la espada de Bolívar, para que, en un acto abusivo, al burdo estilo petro-chavista -como si el libertador fuese el precursor del estilo de gobierno- para declarar la guerra total si el congreso no aprueba la consulta popular sobre doce puntos que contenía la hundida reforma laboral.