
Alexánder Cambero
La desgracia se divisó en el pincel de la vida. Los colores perdieron de pronto la tonalidad cuando el dolor se alojó en su perspectiva. Fue justamente en el momento en que rodaron unas lágrimas por el rostro del niño Manuel Brito. Su papá había muerto dejándolos en una situación gravísima junto a su madre y hermanos. No solo era la pérdida de un pilar fundamental, significaba la angustia de no saber cómo afrontarlo.