Alexander Cambero
La realidad política hace que la decisión electoral presidencial sea fundamental para lograr que el objetivo se cumpla con creces. El riesgo que se corre ante la probabilidad de la opción de Iván Cepeda debe unir a los demócratas en torno a alguien con sobradas credenciales y con amplios testimonios frente al crimen organizado. Esa no es otra que Paloma Valencia.
Su trayectoria como congresista está a la vista de todos. Su firmeza en el debate ha sido una verdadera barrera para que la izquierda gobernante no terminara de aniquilar a las instituciones democráticas. Cada vez que el oprobio alzó la voz, recibió la contundente respuesta de la brillante congresista; sus aportes a Colombia son innumerables; desde siempre se preparó para contribuir con decoro en las más altas responsabilidades. Ella no es un salto en el vacío, menos un protagonista ocasional en la búsqueda del poder para entregárselo a oscuros intereses. En ese péndulo entre la izquierda desquiciada y el oportunismo de creerse el destino, no está la salida de la nación; es por ello que el acto de votación debe ser el producto de un análisis donde se sopese cada opción con la honestidad suficiente para comprender que no es una elección más. Detrás de Iván Cepeda está la misma orientación que alimentó a la violencia que terminó engendrando a la guerrilla y el narcotráfico como siameses feroces del exterminio. Si vamos más allá, nos encontraremos con su árbol genealógico existencial, donde medran los grupos fundamentalistas del Medio Oriente con la intención de conseguir un hogar tropical como punta de lanza de sus anhelos expansionistas y maquiavélicos.
El mesianismo es igualmente altamente peligroso. Eso de enfundarse la casaca de investido de los prosaicos dioses helénicos es algo terrible para los pueblos. Se elegiría un monarca que haría trizas las instituciones. Odas al rey que desde el Palacio de Nariño ordenaría hasta las coordenadas del viento, otra forma de coloniaje espiritual tan cegador como aquel que utiliza al crimen para auspiciar sus más abyectos propósitos.
Paloma Valencia es la garantía de una demócrata convencida y comprobada. Con una gran formación académica para asumir la conducción de la patria. El destino nacional en las manos de una mujer honesta. En ella Colombia puede confiar ampliamente; por ello invito a votar entusiastamente por ella.
@alecambero
