Nadie salvará nuestra democracia por nosotros

Nadie salvará nuestra democracia por nosotros

Alfonso Monsalve Solórzano

En apenas catorce días estaremos votando las presidenciales, decidiendo el destino del país por muchos años, tal vez, por décadas. Los ejemplos de Cuba, Venezuela y Nicaragua nos lo enseñan. Por eso hay que derrotar al petrodcepedismo y gobernar, después, con democracia, pero, también, con firmeza -con libertad y orden, como dice nuestro escudo- para que esa facción nunca tenga la opción de volver al poder.

Pero el triunfo no será fácil. Como todos sabemos, el oponente usa el terror, la intimidación a la población y el saqueo de los recursos públicos para asegurar el continuismo.

En esta semana que acaba de pasar asesinaron a Rogers Mauricio Devia Escobar, exalcalde de Cubarral, Meta, y coordinador de campaña de Abelardo de la Espriella en ese municipio (El Tiempo 16.05.06) y un falso escolta armado se infiltró en una manifestación de esa campaña; por otra parte, cinco toneladas de explosivos fueron encontrados en Medellín, que se suman a las encontradas en Bogotá y Cauca.

Y como si fuera poco, un grupo armado apoya a Cepeda, en un video, según informaron organismos de inteligencia, ¡que luego fueron contradichos por el director de la policía!  El caso es que esta semana la Misión de Observación Electoral, MOE, informó que, con punto de corte al 30 de abril, actualizó la información de su Mapa de Riesgo Electoral por factores de violencia con corte a 30 de abril pasado. Según el informe, “hay 386 municipios en riesgo, lo que corresponde al 34,4% de los que hay en el país. De estos, 139 están en riesgo extremo, 122 en alto y 125 en medio. Los departamentos más afectados son Cauca (28 municipios en riesgo extremo) y Antioquia (17 municipios en riesgo extremo). Además, la observación electoral pidió a las autoridades prestar atención especial a los departamentos de Arauca, Cesar, Caldas y Chocó” (https://moe.org.co/moe-advierte-sobre-incremento-en-riesgos-por-violencia-y-desinformacion-y-retrasos-en-financiacion-electoral-de-cara-al-31-de-mayo/). Saquen ustedes sus propias conclusiones; pero a mí, lo del director de la policía me parece un mal chiste.

Y en cuanto al saqueo: lo último que ha hecho el gobierno es colocar, según informó El Colombiano ayer, $6 billones en TES a tasas de hasta 14,79%, mientras la economía crece al 2.2% en el primer trimestre del 2026, de acuerdo con el DANE. Es que Petro está desesperado por conseguir recursos para comprar más conciencias a punta de subsidios y contratos -luego de que agotara el presupuesto a causa de estas prácticas perversas- pues el Concejo de Estado reversó provisionalmente la maniobra del gobierno de apropiarse de 25 billones de pesos de los ahorradores de los fondos privados de pensiones, trasladándolos a Colpensiones, incumpliendo los requisitos que la ley impone para el manejo de dichos ahorros. El país decente está seguro de que el estudio a fondo ratificará la medida provisional, pese a la reacción visceral contra la independencia de las ramas del poder que esta generó en Petro, quien ratificó, de nuevo su intención de impulsar un plebiscito para que se cambie la constitución de 1991, para fortalecer al poder ejecutivo, al estilo de las dictaduras del socialismo del Siglo XXI.

Podría seguir extendiéndome sobre estos asuntos, pero creo que lo expuesto ilustra suficientemente el gravísimo peligro de que Cepeda, el heredero de Petro, triunfe en a primera vuelta del 31 de mayo.

Pero, este peligro se multiplica por el hecho de que la oposición, según la última encuesta de Atlasintel de esta semana,  Cepeda tiene el 37.6% de la intención de voto, mientras la oposición llega dividida, básicamente entre dos candidatos, Abelardo de la Espriella, de derecha (32.9%) y Paloma Valencia, de centro y derecha (16.7%), que suman 49.6%; además, Sergio Fajardo (4.9%)  y Claudia López (3.5%), que dicen identificarse con el centro y que se han distanciado fuertemente de Petro y Cepeda, crecen al 8.4%, acumulando una fuerza que ya no es despreciable.

La unidad, ahora imposible, entre de la Espriella y Valencia, prácticamente ganaría en primera vuelta (49.6%), si dicha confluencia se expresara públicamente. Pero, para ellos y sus campañas, de lo que se trata de un asunto de egos. Las dos fuerzas apuestan a que habrá segunda vuelta y que ganarán el tiquete a esa ronda. Es probable, que uno de los dos, pase y que los votantes de este bloque apoyen al que llegue a segunda vuelta.

Pero, hay una grave irresponsabilidad en esta división y estas fuerzas tendrán que asumir su responsabilidad en caso de una derrota. En efecto, puede ocurrir que muchos votos de Fajardo y López se inclinen por Cepeda; y que muchos de los de Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia, se abstengan de votar por el que gane de los dos porque ven muy “izquierdista”, a la segunda, y muy “derechista”, al primero. En ese escenario, la oposición estaría perdiendo. Y, como dije más arriba, recuperar el poder sería imposible por mucho tiempo.

Como están las cosas, por ahora, y aceptando los hechos, hay que garantizar que haya un candidato de oposición en primera vuelta. Para hacerlo, habría que concentrase en ella, tratando de evitar agresiones y heridas difíciles de restañar. Sé que es difícil, porque están compitiendo, pero apelo al patriotismo de las dos campañas de centro derecha y a las de centro. Se necesitan acuerdos mínimos en el que todos los anticepedistas quepan en un programa eventual de gobierno que pueda aminorar temores y generar confianza entre los electores. Y si es necesario conversar secretamente para arrancar con esos compromisos, habría que hacerlo ya, paralelo a las campañas.

Todos debemos ser conscientes de que somos nosotros, los colombianos, los que tenemos que defender nuestra democracia en las urnas. Visto lo visto, no podemos esperar que una potencia extranjera lo haga. Ya hemos vivido el caso de Venezuela: al gobierno actual de los Estados Unidos sólo le interesa una apertura económica en el vecino país, que los beneficie, poniendo en un segundo plano, lejano, la libertad y la democracia. Si en Colombia, Cepeda -contra toda evidencia, pues la política de paz total forma parte de su programa- le promete a Trump, que combatirá el narcotráfico, como lo hizo Petro, quien le ha presentado un par de acciones marginales, el presidente norteamericano podría no tener inconveniente en avalar un eventual gobierno del heredero y lo que ello significa para nuestra democracia, aunque haya fraude. Ya Cepeda se encargará de dorarle la píldora a ese mandatario.