Lore Lázaro O.*
“La política criolla se ha convertido en un banquete de caníbales donde los comensales se pelean por ver quién tiene el tenedor más limpio mientras el chef —el de las bolsas de efectivo y los trinos de madrugada— está incendiando la cocina.
Es asombroso: tenemos a un Petro que gobierna con la lucidez de quien confunde la economía con un juego de Monopolio y a un Cepeda que parece el eterno notario de las causas de la selva, pero aquí la oposición está muy ocupada midiéndose el aceite ideológico.
La ecuación es para párvulos, aunque para algunos parezca cálculo cuántico: si pasa Abelardo, se le arrastra la maleta; si pasa Paloma, se le carga el equipaje. Punto. No hay espacio para ese “ay, es que ella no me representa” o “prefiero votar por Cepeda si no es mi candidato”.
¡Hágame el bendito favor! Votar por el heredero de las FARC para darle una lección a un aliado es tener la agudeza mental de un dodo en vísperas de extinción.
No es “criterio”, es una soberbia suicida disfrazada de superioridad moral que solo sirve para pavimentarle el camino al continuismo de este desastre que llaman “el cambio”.
Debemos entender que el voto no es una declaración de amor eterno ni un contrato de fanatismo ciego. Es un kit de supervivencia. Una vez que logremos sacar al país de las garras de este mesianismo de Twitter, volveremos a ser lo que siempre fuimos: ciudadanos con derecho a la crítica.
Si el elegido se tuerce, se le da palo; si se equivoca, se le cuestiona. Porque la diferencia entre nosotros y los que hoy aplauden cada delirio presidencial desde el balcón es que nosotros no necesitamos deidades de barro.
Superar el fanatismo es entender que hoy cargamos la maleta del pragmatismo para no terminar cargando la maleta del exilio mañana.
La meta es recuperar la democracia para poder volver a pelear entre nosotros por cosas normales, no por si vamos a terminar comiendo mierda por decreto.
Así que dejen el drama de telenovela barata: se vota por quien pase y, al día siguiente, se le vigila con el mismo ácido con el que hoy nos burlamos de la ineptitud palaciega.
Si no somos capaces de esa mínima madurez, prepárense para que el próximo “cambio” sea que ya ni maletas nos dejen tener. ¡Dejen la pendejada y aseguren la baranda antes de que el abismo nos devore a todos!” (Abril 28)
* Publicado en su cuenta de X (@AbgLoreLazaro_).
