
Miguel Uribe Londoño*
“Eminencia reverendísima Cardenal Luis José Rueda,
Queridas María Claudia, María, Emilia, Isabela y Delia,
Querido nieto Alejandro,
Querida María Carolina Hoyos Turbay,
Queridos asistentes a esta santa eucaristía,
Queridos Colombianos,
Querido hijo mío…
Hace 34 años la guerra se llevó a quien fue mi esposa, Diana Turbay. Tuve que decirle a un niño de apenas 4 años, con todo el dolor de mi alma, la horrenda noticia del asesinato de su madre.
Hoy, 34 años después, esta absurda violencia también me arrebata a ese mismo niño que se convirtió en un hombre bueno, esposo amoroso, padre ejemplar y líder honrado y valiente: Miguel Uribe Turbay.
Hoy, 34 años después, también tuvimos que decirle a mi nieto Alejandro, el pequeño hijo de 4 años que deja Miguel, que también su padre fue asesinado.
Como padre de Miguel, siempre estaré agradecido de todo corazón con las plegarias que millones de colombianos y personas alrededor de todo el mundo elevaron por mi hijo. Miguel Uribe Turbay logró unir a colombianos de todos los colores políticos en una misma oración de fe, un fenómeno que no veíamos desde hace muchos años en nuestro país.
No es casualidad que este ataque terrorista, un magnicidio que se constituye como un delito de lesa humanidad, haya ocurrido justo cuando Miguel estaba levantando su bandera de lucha: una Colombia que vuelva a tener Seguridad, pues solo con seguridad tendremos PAZ. Este delito no prescribe en el tiempo y dedicaremos todos nuestros esfuerzos para lograr que más temprano que tarde, todo el peso de la justicia caiga sobre los verdaderos responsables.
Las ideas de Miguel, inspiradas por sus propias vivencias y moldeadas por los resultados de la presidencia de Álvaro Uribe Vélez, a quien mi hijo calificaba como el líder que liberó a este país en 2002, explican por qué su destino era llegar al Centro Democrático, el partido que siempre le ha ofrecido a Colombia la respuesta al más trascedente clamor nacional: la seguridad.
Álvaro Uribe vio y reconoció en Miguel el liderazgo del futuro, la nueva política. Y por eso lo invitó a participar en las filas de su partido. Juntos construyeron propuestas concretas sobre las principales dolencias de sus compatriotas, como si supieran que el tiempo sería inexorable. Hoy, las ideas de Miguel están más vigentes que nunca.
La guerra de la que Miguel tanto nos alertó en todos y cada uno de sus discursos y que no queríamos que regresara, volvió y tocó otra vez la puerta de mi familia. Primero, llevándose la vida de mi esposa y ahora la de mi hijo.
Como nuestra familia, millones de compatriotas tendremos que cargar con ese profundo dolor por el resto de nuestras vidas.
Esta guerra tiene culpables y responsables. Lo sabemos. No tenemos ninguna duda de dónde viene la violencia. No tenemos duda quién la promueve. No tenemos duda quién la permite. Tenemos que plantar cara a esto y decir NO MÁS. NO MÁS. NO MÁS.
No podemos quedarnos en la resignación y la simple pasividad. Aunque el dolor y la sed de venganza quieran nublar nuestro juicio y tentarnos a responder de la misma forma que nos atacan, es cuando hago un firme llamado a actuar con nuestra más pura esencia colombiana: esa compuesta por la serenidad, la inteligencia y la responsabilidad.
Como colombianos, nuestra responsabilidad histórica es seguir unidos, a pesar del horror, para derrotar a la oscuridad que nos quiere postrar y condenar para siempre. Eso es lo que Miguel hubiese querido que hiciéramos. Hagámoslo y luchemos todos juntos en unidad nacional.
Los convoco a que respondamos este hecho cobarde y siniestro con absoluto civismo y profundo patriotismo para defender nuestra forma de vida: la democracia. No le demos el gusto a los que promueven la violencia, respondamos con acción inteligente y con más democracia. Movilicemos a la Nación. Este presente no puede ser el mañana.
Colombianos: abramos los ojos. Despertemos de esta pesadilla, pues desde ya tenemos que organizar y movilizar a nuestra Nación para alcanzar nuestra paz y nuestra tranquilidad. Esa es la mejor manera de honrar a mi hijo Miguel: Luchar todos juntos para construir un país sin violencia, un país de oportunidades, una Colombia con futuro. Nadie lo va a hacer por nosotros. Llegó la hora de que todos actuemos. Llegó la hora.
Lo repito. El país tiene claro de dónde viene la violencia, pero más importante que eso es que los colombianos tengan aún más claro cuál será el liderazgo encargado de continuar y honrar el legado que hoy deja mi hijo, Miguel Uribe Turbay.
Callaron a Miguel, pero no podrán callar la voz de millones de colombianos pidiendo a gritos un cambio. Tenemos una oportunidad única de frenar esta locura en el 2026, no la desaprovechemos. Solo así tendrá sentido esta causa.
Asesinaron a Miguel, pero jamás podrán asesinar su propósito. Las ideas son indestructibles, pero necesitan ser materializadas para cambiar la historia de un país.
Doctor Álvaro Uribe Vélez: usted y su partido respaldaron las ideas de un gran líder, hoy se los devuelvo a ustedes y a toda Colombia para emprender la lucha más grande de todos los tiempos para el restablecimiento de la paz en nuestro país.
Estamos en la obligación de enaltecer y alcanzar el propósito al que dedicó toda su vida: un país sin violencia. Su causa fue la seguridad. Este país nunca saldrá de donde está sin seguridad. Una Colombia en paz para todos los colombianos, esa tiene que ser nuestra lucha. El momento es ahora.
Organicemos con bríos y con absoluta determinación esa causa y en los próximos meses; escojamos y defendamos el triunfo abrumador e incuestionable de ese liderazgo que tome las banderas de Miguel para que en Colombia VUELVA LA SEGURIDAD.
Sin Seguridad, nunca habrá paz. Sin seguridad, nunca habrá nada.
Sin seguridad, no habrá una Colombia posible. Colombianos, luchemos todo por esa causa.
Muchas gracias.”
* Padre de Miguel Uribe Turbay. Palabras leídas en el sepelio de su hijo, el 13 de agosto de 2025, en la Catedral Primada de Colombia.
—————
“Querido hijo mío…
“Hace 34 años, la guerra se llevó a quien fue mi esposa, Diana Turbay. Tuve que decirle a un niño de apenas 4 años, con todo el dolor de mi alma, la horrenda noticia del asesinato de su madre”
“En esta misma santa catedral cargué en un brazo a Miguel y en el otro el ataúd de su mamá Diana.
Hoy, 34 años después, esta absurda violencia también me arrebata a ese mismo niño que se convirtió en un hombre bueno, esposo amoroso, padre ejemplar y líder honrado y valiente: Miguel Uribe Turbay.
“Hoy, 34 años después, también tuvimos que decirle a mi nieto Alejandro, el pequeño hijo de 4 años que deja Miguel, que también su padre fue asesinado”.
“Como padre de Miguel, siempre estaré agradecido de todo corazón con las plegarias que millones de colombianos y personas alrededor de todo el mundo, elevaron por mi hijo Miguel Uribe Turbay, quien logró unir a colombianos de todos los colores políticos en una misma oración de fe”,
“No es casualidad que este ataque terrorista, un magnicidio que se constituye como un delito de lesa humanidad, haya ocurrido justo cuando Miguel estaba levantando su bandera de lucha: una Colombia que vuelva a tener seguridad, pues solo con seguridad tendremos paz.
Este delito no prescribe en el tiempo y dedicaremos todos nuestros esfuerzos para lograr que, más temprano que tarde, todo el peso de la justicia caiga sobre los verdaderos responsables.
Las ideas de Miguel, inspiradas por sus propias vivencias y moldeadas por los resultados de la presidencia de Álvaro Uribe Vélez, a quien mi hijo calificaba como el líder que liberó a este país en 2002, explican por qué su destino era llegar al Centro Democrático, el partido que siempre le ha ofrecido a Colombia la respuesta al más trascendente clamor nacional: la seguridad.
“El expresidente Álvaro Uribe Vélez vio y reconoció en Miguel el liderazgo del futuro, la nueva política, y por eso lo invitó a participar en las filas de su partido. Juntos construyeron propuestas concretas sobre las principales dolencias de sus compatriotas, como si supieran que el tiempo sería inexorable. Hoy, las ideas de Miguel están más vigentes que nunca”. “
“La guerra de la que tanto Miguel tanto nos alertó, en todos y cada uno de los discursos y que no queríamos que regresara, volvió y tocó otra vez la puerta de mi familia. Primero llevándose la vida de mi esposa Diana y ahora la de mi hijo Miguel”
“Esta guerra tiene culpables y responsables, lo sabemos. No tenemos ninguna duda de dónde proviene la violencia, no tenemos duda de quién la promueve, no tenemos duda de quién la permite”,
“No más, no más, no más. Aunque el dolor y la sed de venganza quieran nublar nuestro juicio, debemos actuar con serenidad, inteligencia y responsabilidad”.
“Como colombianos, nuestra responsabilidad histórica es seguir unidos, a pesar del horror, para derrotar a la oscuridad que nos quiere postrar y condenar para siempre. Eso es lo que Miguel hubiese querido que hiciéramos. Hagámoslo y luchemos todos juntos en unidad nacional”.
“Los convoco a que respondamos a este hecho cobarde y siniestro, con absoluto civismo y profundo patriotismo para defender nuestra forma de vida, la democracia”,
“Tenemos que plantar cara a esto y decir NO MÁS”
“Este presente, no puede ser el mañana. Colombianos, abramos los ojos, despertemos de esta pesadilla, pues desde ya tenemos que movilizar a nuestra nación para alcanzar nuestra paz y nuestra tranquilidad. Esa es la mejor manera de honrar a mi hijo Miguel, luchas todos juntos para construir un país sin violencia, un país de oportunidades, una Colombia con futuro”
“Callaron a Miguel, pero no podrán callar la voz de millones de colombianos. Tenemos una oportunidad única de frenar esta locura. No la desaprovechemos. Asesinaron a Miguel, pero no podrán asesinar su propósito. Las ideas son indestructibles, pero necesitan materializarse para cambiar la historia de un país”
”Asesinaron a Miguel, pero jamás podrán asesinar su propósito. Las ideas son indestructibles, pero necesitan ser materializadas para cambiar la historia de un país.
Doctor Álvaro Uribe Vélez: usted y su partido respaldaron las ideas de un gran líder, hoy se los devuelvo a ustedes y a toda Colombia para emprender la lucha más grande de todos los tiempos para el restablecimiento de la paz en nuestro país.
“Tenemos una oportunidad de cambiar el rumbo en 2026”.
Leave a Reply