
Jerónimo Uribe*
“El magnicidio de Miguel Uribe Turbay no debe infundir una falsa esperanza de unidad. La confrontación de la realidad es el deber que esta tragedia nos impone. La prudencia y la sobriedad no pueden ser excusas para cederle a los responsables el dominio de los hechos.
Más de 25 solicitudes al gobierno para reforzar su seguridad. Su esquema reducido a 2 personas el día del atentado.
Un menor implicado perdido antes de completar su testimonio. El Zarco Aldinever convenientemente asesinado. Las condolencias de Petro abusadas para engañar con su discurso de vida, a menos de 24 horas de adherirse a la peor tiranía de América Latina.
Colombia va camino a un narcosocialismo del siglo 21. Por vía de asesinatos y montajes pretenden arrasar con la oposición. El pastor normaliza el hecho como un riesgo natural de la política, como diciendo “si vienen otros, no nos sorprendamos”. Lo siguiente será cimentar la teoría de que fue un acto golpista y de desestabilización, y utilizarán todo el aparato para lograrlo.
Gustavo Petro ha sido el político con más garantías en la historia reciente de Colombia, y con sus aliados se ha convertido en el artífice de su desmoronamiento. Sus pretendidos herederos lo igualan en su radicalismo, con menos escrúpulos y más disciplina. Caer en manos de alguno de ellos es sentenciar a Colombia.
Colombia tiene que romper con la seducción de un falso discurso de igualdad, que solo se utiliza para que el estado controle cada vez más. Colombia tiene que trascender la falsa dicotomía entre guerra y paz, que hizo que muchos se autocomplacieran en una ilusión de superioridad moral. Colombia solo tiene un camino: reducir el estado para devolverle esa plata al bolsillo de los colombianos, hacer cumplir la ley y abrazar con patriotismo (matrionismo si prefieren) la política de seguridad.
El candidato que triunfe prometiendo ese camino no nos puede defraudar. En su audacia y su firmeza reposa nuestro futuro. A los que simplemente somos militantes, no dejemos que el miedo a ser señalados nos silencie, no dejemos que la lápida moral que nos impusieron desde La Habana nos desanime. Del dolor debe nacer la Fé, y de la Fé la fuerza.” (Agosto 11)
* Publicado en su cuenta de X (@jeronimoauribem).
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