
Luis Guillermo Vélez*
“Muy importantes me parecen los esfuerzos de @Libertankcol, @ICPColombia y @FEsLibertad, entre otras entidades, por difundir los principios básicos de economía liberal de forma accesible a jóvenes, empresarios, políticos y público en general. Valoro también la campaña de economía en la calle de esos campeones de la libertad que son @SoyJerome, @mateoamayaq, @Crittiko, @Danielbricen y @IglesiasJulio87.
William Stanley Jevons, con Walras y Menger, artífice de la Revolución Marginalista, escribió:
“No puede caber ninguna duda de que es extraordinariamente deseable difundir las verdades de la economía política entre todas las clases de la población y por todos los medios disponibles, pues de la ignorancia de esas verdades nacen, en su mayoría, los peores males sociales”
Los males sociales derivados de la ignorancia económica son mucho mayores en la época moderna en la que la gran intervención del gobierno en la economía y la omnipresencia del estado de bienestar suplantando el mercado han llevado a que la gente crea que todos los almuerzos pueden ser gratis y que si no lo son es por falta de “voluntad política”.
Desde nuestra infancia todos estamos inmersos en el mundo de la economía, es decir, en el mundo de los intercambios. Aprendemos a usar el dinero con la misma naturalidad con la que aprendemos a hablar.
Pero así como el saber hablar no nos hace lingüistas, el saber manejar el dinero en la vida cotidiana no nos vuelve economistas, es decir, no nos da una comprensión correcta del funcionamiento de las economías monetarias modernas.
Sin embargo, la gente cree que es así, y esa creencia aumenta con la preeminencia que alcanzan las personas en la vida económica política y social del país.
La ignorancia de las verdades elementales de la economía, como toda ignorancia, no es un vacío sino una llenura. Llenura de prejuicios y medías verdades que adobadas con buenas intenciones son el caldo de cultivo de las peores decisiones políticas.
La situación se ha tornado más grave con el giro que ha tomado la profesión de los economistas quienes en su afán de sentirse útiles y mejorar su empleabilidad se han convertido en asesores incondicionales de los “policy makers”, reemplazando con frecuencia los criterios de eficiencia y productividad, de lo único que sabe la economía, por los de redistribución equitativa del inexistente “ingreso social”.
No quiero desanimar a mis amigos, solo poner de presente la dificultad e importancia de la tarea.
¡Adelante! Hay que trabajar mientras haya luz.” (Abril 11)
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“¿Qué será lo que quiere Trump?
Se me hace difícil entender las razones de la guerra arancelaria desatada por el gobierno de Trump que puede acabar con el régimen de libertad comercial y la globalización que tanto ha beneficiado a todos los países y personas del mundo, en especial a los Estados Unidos. Y arrasando de paso el sistema monetario internacional.
La participación de la economía de USA en el PIB mundial pasó de 21.1%, en 2011, a 26.1%, 2023. Hoy es más grande que la de la Unión Europea, 17.5%, y que la de China, 16,8%.
El PIB per cápita de USA creció más de 65% en 10 años, llegando a 82.769 dólares en 2023; duplica al de la Unión Europea, es seis y media veces el de China y seis veces el del mundo.
Tener un déficit comercial gigantesco y no tener ninguna presión para reducirlo, es como tener un “fiado” en la tienda de la esquina sin necesidad de pagarlo nunca. Milton Friedman se burlaba de quienes se preocupaban por el déficit comercial de USA. Si los demás países, decía, quieren darnos bienes y servicios útiles y costosos a cambio de dólares que cuesta poco y solo sirven para ser guardados, el problema es de ellos, no nuestro.
Un país cualquiera puede tener un déficit comercial persistente mientras reciba inversión extranjera directa, remesas del exterior y crédito en abundancia. Cuando esos flujos financieros disminuyen o cesan, el país en cuestión tiene que devaluar su moneda para generar superávit comercial y obtener excedentes financieros para empezar a pagar.
Estados Unidos no es un país corriente pues su moneda es la principal moneda de reserva y su deuda es considerada por el mercado como el activo libre de riesgo por excelencia. Por eso Estados Unidos puede tener un déficit comercial gigante y persistente sin que pase nada, o casi nada. Es decir, recibir bienes y servicios útiles y costosos a cambio de nada o casi nada.
Jacques Rueff, el gran economista francés que fuera ministro de finanzas del General De Gaulle, cuando Nixon suspendió la convertibilidad en 1971, dijo que el dólar se transformó en “du néant habillé en monnaie”, es decir, “la nada disfrazada de moneda”.
La guerra arancelaria puede conducir al derrumbe del sistema monetario internacional basado en una moneda fiduciaria nacional que otorgaba a su emisor el extraordinario privilegio de recibir bienes y servicios útiles y costosos a cambio de nada, es decir, una deuda sin interés y una deuda con el mínimo interés posible.
El funcionamiento de la economía mundial está basado en una especie de gran engaño o gran timo: la emisión por parte de Estados Unidos de moneda y deuda que no cuesta nada o casi nada y se intercambia por bienes y servicios útiles y costosos.
Jacques Rueff pensaba que ese sistema monetario y financiero colapsaría el día en que los timados no quisieran serlo más y rehusaran a recibir dólares inconvertibles y dejaran de comprar bonos del gobierno de USA. Lo curioso es que el gran fraude monetario en el que reposa la prosperidad mundial amenaza con venirse al suelo por cuenta del timador y no de los timados.
Aprovecho para rendir homenaje al gran Jacques Rueff.” (Abril 9)
* Publicados en su cuenta de X (@LuisGuillermoVl).
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