La filosofía de Iván Cepeda

La filosofía de Iván Cepeda

Iván Tabares Marín

La palabra “filosofía” genera numerosos sinsabores en la mayoría de los colombianos por razones obvias: porque no se tiene la menor idea de lo que eso significa o porque nos recuerda las estupideces que nos enseñaron en ese curso. Si, además, se combina esa palabreja con política, lo menos que puede producir en el interlocutor es un asco terrible. Esto último puede haber producido una columna de Tomás Molina en El Espectador, titulada “Quiero un presidente filósofo como Iván Cepeda”. Molina, activista del Pacto Histórico, es filósofo como Irenes Vélez y muchos otros políticos de izquierda. 

Ridícula es la columna de Molina. Toma como referencia a un filósofo griego Platón, quien defendió el gobierno de los filósofos entre los siglos V y IV antes de Cristo, circunstancia que por poco lo cuesta la vida cuando intentó educar al rey de Siracusa, Sicilia, en el arte de gobernar. Parece que Molina ignora que Iván Cepeda estudió filosofía en la ciudad de Sofía, Bulgaria, cuando ese país de Europa del este era dominado por el régimen comunista de la URSS y que allí solo se enseñaba filosofía marxista que ya no es filosofía.

Recuerdo que en mi juventud estudié dos tomos del manual usado por los comunistas para adoctrinar a los jóvenes, también usados por las guerrillas. Eché esos textos a la basura después de leer La sociedad abierta y sus enemigos, de Karl Popper, y de constatar que en los años sesenta esa ideología había fracasado.

Un conocedor serio de la filosofía haría un análisis de los grandes pensadores del último siglo y de los movimientos como el estructuralismo y el posmodernismo que marcaron nuestra época; pero no, Molina pone como ejemplo de la filosofía de Cepeda esto: “Iván propone incluir al uribismo, su histórico adversario, en un gran acuerdo nacional”. Eso no es filosofía; es un truco usado por muchos políticos. Por Eso Javier Milei, presidente de Argentina, dice que “no se puede ceder un milímetro a un zurdo de mierda porque te destroza”. Claro que Milei no es filósofo y su vocabulario no es recomendable.

Luego, Molina afirma que el “diálogo es fundamental en la presidencia”, como si los colombianos olvidáramos la farsa de los diálogos sobre la reforma al sistema de salud cuando Carolina Corcho –venida de una familia de parásitos de la política, como muchos exguerrilleros del M-19— se burló de los partidos y de la nación al no incluir las propuestas de la oposición.

Así concluye Molina: “Que al menos la filosofía sirva para cambiar nuestra mirada sobre ese punto (el diálogo)”. Ese sí es un tema filosófico: la mirada. La mirada o la opinión que tenemos sobre la sociedad es la ideología en que nos obligó a creer la familia, el colegio o la universidad. La mirada de Iván es la de Gustavo Petro, Nicolás Maduro, Daniel Ortega, Claudia Sheinbaum y los herederos de Fidel Castro. Todos ellos pertenecen a la organización internacional del crimen que es la izquierda, aliada del narcotráfico y el terrorismo islámico.