Colombia tiene tres heridas abiertas. Solo una candidata tiene el bisturí.

Colombia tiene tres heridas abiertas. Solo una candidata tiene el bisturí.

Juan Guillermo Villada Arango

Corrupción, salud y seguridad: las tres angustias que los colombianos llevarán a las urnas. Paloma Valencia no solo las nombra — tiene propuestas concretas para resolverlas.

Las tres mayores preocupaciones de los colombianos · Encuesta AtlasIntel / Bloomberg, abril 2026

Hay un número que debería quitarle el sueño a cualquier gobernante con conciencia: 70%. Siete de cada diez colombianos dicen hoy que la corrupción es su principal angustia. No el desempleo, no la inflación, no la guerra. La corrupción. El robo institucionalizado. El saqueo de lo público convertido en rutina de Estado.

Cuatro años de gobierno Petro no solo no redujeron esa cifra, la agravaron con su propio prontuario. El escándalo de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) en Colombia, destapado en 2024. Contratos irregulares en el programa de alimentación escolar. Escándalos en el Fondo de Energías No Convencionales y Gestión Eficiente de la Energía (Fenoge) que entrego contratos al llamado clan Torres. Escandalo con el contrato de pasaportes en la Cancillería colombiana. Financiación irregular de la campaña, investigada por la Fiscalía quien encontró presuntos donantes relacionados con el narcotráfico, como Samuel Santander Lopessierra y Alfonso “El Turco” Hilsaca y sancionada por violar los topes de financiación por parte del CNE. El gobierno que prometió ser la encarnación de la ética terminó protagonizando los mismos titulares de deshonra que tanto criticó.

 Cuatro años prometiendo acabar con la corrupción. Cuatro años demostrando que también se puede gobernar con ella.      

Iván Cepeda, heredero político de ese proyecto, carga con ese legado sin pestañear. Para él, los escándalos del petrismo son detalles incómodos que no deben interrumpir la continuidad ideológica. Votar por Cepeda no es un voto de protesta contra el establecimiento — es un voto para que el establecimiento petrista se perpetúe.

Las propuestas de Paloma Valencia contra la corrupción e impunidad están bien documentadas en su plan de gobierno “Colombia Más Grande 2026” de 111 puntos. Aquí el resumen:

Arquitectura tecnológica contra la corrupción.

La fórmula Valencia–Oviedo plantea un modelo de control en tiempo real con inteligencia artificial y transparencia total en la contratación pública, mediante sistemas digitales basados en blockchain, auditorías automatizadas y tableros públicos de seguimiento de la gestión estatal. El enfoque busca esencialmente reducir la corrupción mediante automatización y trazabilidad digital.

Auditorías forenses en las entidades del Estado

El plan incluye una auditoría forense en todas las entidades intervenidas, junto con la aplicación de un modelo de Estado digital impulsado por inteligencia artificial, subrayando el compromiso con la transparencia, la rendición de cuentas y la digitalización como herramientas para minimizar las oportunidades de abuso y desvío de recursos públicos.

Cero cargos para funcionarios con las manos sucias

En la plataforma oficial de campaña, Valencia lo resume con una frase directa: “Cero cargos para quienes tienen las manos manchadas.” Aplica el principio de que ninguna persona con antecedentes de corrupción puede ocupar cargos públicos en su gobierno.

Reforma judicial para acabar con la impunidad

El programa contempla una reforma al sistema judicial para reducir la impunidad y acelerar los procesos, complementada con el fortalecimiento de la Fuerza Pública, el uso de inteligencia y tecnología para combatir el crimen organizado, y el control efectivo del territorio.

Por último, pero no menos importante, su propósito de reducir el tamaño del Estado y su intervención en la economía restringe el espacio de actuación para los corruptos.

La frase central del programa:

“La plata pública es sagrada. Cada peso debe volver a la gente. Vamos a cerrar todos los espacios donde hoy se esconde la corrupción.”

En síntesis, la apuesta de Paloma es combinar prevención tecnológica (blockchain + IA en contratación), control político (vetar a corruptos del Estado), auditoría retroactiva (forense en entidades intervenidas), reforma judicial (procesos más ágiles, menos impunidad) y reducción del tamaño del estado y su intervención en la esfera económica. Es un enfoque institucional y técnico.

EL SISTEMA DE SALUD: CUANDO MORIR EN LISTA DE ESPERA SE VOLVIÓ COSTUMBRE

El 45% de los colombianos señala al sistema de salud como su segunda gran preocupación. Y tienen razón para estar asustados. Las EPS quebradas, las IPS cerradas, los pacientes de cáncer esperando quimioterapias que no llegan, los trasplantes aplazados indefinidamente, los niños con enfermedades raras huérfanos de tratamiento.

La reforma a la salud del gobierno Petro fue una de las promesas más mediáticas y una de las gestiones más catastróficas. En lugar de fortalecer el acceso, generó incertidumbre, ahuyentó inversión y dejó a millones de colombianos sin claridad sobre quién responde por su vida. La liquidación desordenada de las EPS sin redes alternativas consolidadas no fue una reforma — fue un experimento ideológico sobre cuerpos vulnerables.

Paloma Valencia llega con una propuesta diferente: fortalecer la inspección y vigilancia, garantizar el flujo de recursos a las clínicas y hospitales, priorizar la atención primaria en zonas rurales, y construir sobre lo que funciona en lugar de destruir lo que existe. No es ideología — es gerencia con vocación humana.

SEGURIDAD: EL ESTADO QUE ABANDONÓ A SUS CIUDADANOS

El 42% de los colombianos vive con miedo. Miedo a salir a la calle, miedo a que llegue la extorsión, miedo a que sus hijos sean reclutados, miedo a que el Estado no aparezca cuando más se necesita. Bajo el gobierno Petro, la política de “paz total” con grupos armados no trajo paz — trajo confusión estratégica, cese de operaciones militares efectivas, y el fortalecimiento de estructuras criminales que interpretaron el diálogo como impunidad.

El ELN rompió los acuerdos mientras seguía cobrando extorsiones. Las disidencias de las FARC expandieron territorios. El Clan del Golfo consolidó corredores de narcotráfico. Y el gobierno respondió con comunicados y rondas de negociación que nunca llegaron a puerto. Cuatro años de paz prometida; cuatro años de violencia real.

Paloma Valencia entiende que la seguridad no es una concesión ideológica — es un derecho humano, y el derecho más fundamental de los más humildes. Ella propone retomar la iniciativa estratégica contra el crimen organizado, fortalecer la Policía con recursos y legitimidad, y construir una paz que no signifique rendirse ante quienes financian su guerra con la sangre del campesino y el comerciante.

EL MOMENTO DEL VOTO ÚTIL, DEL VOTO VALIENTE

La encuesta de AtlasIntel es clara: Iván Cepeda pierde en segunda vuelta contra Paloma Valencia. Los colombianos ya dijeron lo que quieren — y no es más de lo mismo. El 66% dice que votará con convicción y entusiasmo, no por miedo ni por resignación. Ese entusiasmo tiene un nombre, una trayectoria y unas propuestas concretas: Paloma Valencia.

No es perfecta. Ningún candidato lo es. Ha tenido que navegar tensiones dentro de su propia coalición, reconciliar electorados distintos, construir puentes donde otros ponen muros. Pero eso, precisamente, es gobernar. La política no es un laboratorio de pureza ideológica — es el arte de juntar voluntades para resolver problemas reales.

El 25 de mayo, cuando millones de colombianos entren a la cabina electoral con esas tres angustias en el pecho — la corrupción que nos roba el futuro, la salud que debería salvarnos la vida, la inseguridad que nos encierra en casa — la pregunta no será ideológica. Será práctica: ¿quién tiene las manos limpias, la cabeza clara y el plan concreto?

La respuesta está en la papeleta. Se llama Paloma Valencia.

Fuente de datos: Encuesta Latam Pulse, AtlasIntel / Bloomberg, abril 2026. Presentada en el Foro Triple Impacto organizado por Valora Analitik, Cali.

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Mayo 2026