Petro se sabe perdedor: ¡Qué peligro!

Petro se sabe perdedor: ¡Qué peligro!

Jorge Enrique Pava Q.

¿Alguien duda del éxito de la Registraduría en las elecciones del 8 de marzo? ¿A algún candidato o campaña se la ha ocurrido cuestionar la transparencia de ese proceso? ¿Ha habido voces ensombreciendo los resultados? ¡No! Hernán Penagos, registrador nacional, puede poner el pecho con la tranquilidad del deber cumplido y porque las elecciones transcurrieron en total armonía en todas las regiones del país.

Aún así, Gustavo Petro quiere tender una apestosa cortina de humo sobre las elecciones presidenciales, seguramente presintiendo su derrota y la terminación, ¡por fin!, del gobierno más corrupto en la historia de Colombia. Él se sabe perdedor, y sabe que esa pérdida implica serios riesgos para quienes vienen abusando del poder de una forma descarada y vergonzosa; es decir, los funcionarios que pasaron de empuñar las armas y destruir el país, a ocupar las muelles sillas del congreso, las altas gerencias institucionales, las direcciones de grandes empresas estatales y a despilfarrar los recursos del pueblo con su incompetencia o prepotencia, saben que están a escasos cuatro meses de que su cinismo y descaro les pase factura. Saben que les llegó la hora de responderle a Colombia y están desvividos por mandar sus últimos zarpazos y generar un caos que los proteja de las manos de la justicia.

Y esto es peligrosísimo. Son fieras heridas a quienes no les importa acabar con el país antes de soltar sus riendas, y no tienen escrúpulos para esgrimir las armas más innobles para que la impunidad los siga protegiendo. Y así lo está demostrando su máximo líder al sentar la narrativa desesperada de sombras sobre lo que no las tiene, y de dudas sobre lo que está absolutamente claro.

Porque los despropósitos presidenciales se están incrementando de una forma bárbara, lo que hace presentir que no estará dispuesto a admitir su derrota, ni a entregar pacíficamente el poder a un presidente que gobierne bajo la constitución y la ley, y obligue a quienes las han desconocido a que respondan bajo los preceptos legales y constitucionales. Petro ha dedicado su existencia a retar al establecimiento y se le ha perdonado todo: terrorismo, delitos políticos, delitos comunes, fraudes procesales, vida disoluta, irresponsabilidad personal e institucional, etc., y no le alcanzará su vida para pagar por el daño cometido. ¡Y él lo sabe!

El país no puede soportar que desde la presidencia de la República se emprenda una campaña de desestabilización institucional cuyos fines son claros: generar caos, desorden, violencia, estallido vandálico y demás argumentos perversos en los cuales es experta la izquierda petrista. Quieren forzar medidas extremas constitucionales para sabotear los eventos electorales que se avecinan y de los cuales saben que resultarán apabullados y justamente castigados.

Para el gobierno entonces es útil, decente, justa, legal y honesta la Registraduría para el reconocimiento de su triunfo, pero corrupta, infiltrada, fatal y perversa para un evento futuro del que se sabe perdedor. ¡Es absurdo! ¡Qué horror y qué peligro! Definitivamente, hay que ganar en primera vuelta.

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