Delcy la breve

Delcy la breve

Alexander Cambero                                                                                               

Su presidencia tiene caducidad. Lo que definitivamente no tiene finiquito es su participación en el desfalco que su revolución hizo en el país. Ella es corresponsable del feroz ataque en contra de la disidencia política. Acompañó cada acción que violentó la integridad ciudadana. En la criminalización de la política estuvo como portaestandarte de este proceso grotesco de incapacidad y robo descarado de los dineros públicos.

La impronta dictatorial del gobierno como aliado del narcotráfico y residencia oficial del terrorismo internacional gozó siempre con su anuencia. El affaire de Delcy Rodríguez con cuarenta maletas en el aeropuerto de Barajas en Madrid. ¿Qué contenían esas valijas? Es parte del misterio que acompaña la vida de esta extraña mujer. Ella es tan responsable de nuestra desgracia como lo son el fallecido Hugo Chávez y el reo Nicolás Maduro. Un triunvirato atado al descalabro nacional al que contribuyeron como protagonistas. La peor época de nuestra historia es esta. Un régimen corrompido que destrozó a Venezuela hasta ponerla de rodillas tiene en la crueldad de su proceso revolucionario su característica principal. La gestión gubernamental se inspiró en el gansterismo hasta convertirse en nido de rateros. Este régimen es la podredumbre más absoluta. Se alimentaron de los dineros del narcótico hasta hacer de Venezuela el paraíso de los carteles de la droga. Es por ello que los Estados Unidos extrajeron a Nicolás Maduro y su consorte para que respondan ante la ley. Las pruebas son contundentes e irrebatibles.   

Delcy Rodríguez quiere presentarse ante Washington como un ser impoluto. De su discurso antiimperialista sustrajo su carga explosiva para mostrarse con palabras edulcoradas. Con habilidad ha tratado de ocultar el pasado rumiante de los mastodontes totalitarios para ofrecerse como una demócrata de pensamiento moderno y cohabitante. Una burócrata cooperante de la administración de Donald Trump que se postra indecorosamente a los pies del presidente. Que sigilosamente se apercibe de silencios para buscar refugio en el tiempo y reservar el mejor momento para la ponzoña, usa el disfraz para ocultar a sus héroes. Las fotografías de Hugo Chávez y Nicolás Maduro han venido desapareciendo a velocidad sideral. Son un verdadero estorbo para ellos, que anhelan encandilar al mismísimo mandatario norteamericano. Los conceptos de izquierda no se nombran. Tampoco la amistad con Cuba, Nicaragua, Irán, China y Rusia.  Que persisten de manera soterrada, bajo un manto subrepticio que no levante sospechas. Como creyendo que los norteamericanos son mequetrefes. Su compromiso con el estamento inescrupuloso internacional es total.

Ella es parte del gravísimo problema. Sigue siendo la gangrena en el cuerpo del Estado. Su actuación es lograr pasar como alguien fiable. Todos sabemos que es una pieza en la rueda de los que saquearon a Venezuela. De ella no se puede esperar nada bueno. Es como pedirle una buena acción a Belcebú. Son el mismo embrión totalitario que descuartizó nuestro futuro. Que nadie se llame a equívocos. Delcy Rodríguez no dará un giro hacia la democracia. Ni enmendará sus recurrentes errores. Su sed de venganza es demasiado grande. Y su compromiso con la oprobiosa revolución es algo inmodificable en su conducta. Así demuestre sumisión absoluta con los altos funcionarios norteamericanos, ella responde a una estrategia de supervivencia humana y política. El recuerdo del día 3 de enero debe revolverle las sábanas cuando el estruendo de las bombas estremece los pensamientos para hacerse pesadillas que concluyen con un Nicolás Maduro hecho preso. Esa imagen hace que su odiado Estados Unidos sea recibido con la claudicación de las abajo cadenas. La revolución ondea la bandera del aborrecido imperio en el palacio de Miraflores ante la visita del secretario de Energía, Chris Wright. Alfombra roja con arpa, cuatro y maracas. Colocándose rodilla en tierra ante su rubicundo amo. Si utilizáramos la dialéctica que se originó con las tesis de Carlos Marx y Federico Engels, donde analizaban las contradicciones sociales. Este régimen rompió todos los cánones establecidos por el socialismo real. Acabó con su propia visión, casi desnacionalizando el petróleo para entregárselo a su adversario histórico. Allí se observa que sus principios eran falsos y que son capaces de negociar hasta el bienestar de sus progenitoras por mantenerse en el poder. En definitiva, su ideología es mercantilizar hasta su legado. En otra coyuntura histórica dentro de su mundo totalitario, los hubiesen condenado por traición a la patria. Por supuesto que todo lo que están haciendo es porque los Estados Unidos los tienen tomados del cuello. Sin embargo, el espíritu de la traición sigue rodando la esquina. La imagen de ellos vendiendo a su presidente por estabilidad personal y petróleo es algo que mágicamente recrea el imaginario popular.                        

La brevedad del interinato de Delcy Rodríguez es algo que manejan en Washington. Recibe órdenes que tiene que cumplir sin levantar la mirada. Solo es el muñeco del ventrílocuo que, después de cumplir su papel subalterno en el show circense, vuelve a su caja. Todos los planes son dirigidos desde la Casablanca. La transitoria ha tenido que comerse sus vísceras para sobrevivir en un mundo que gobierna Estados Unidos sin rivales que le hagan sombra real. Anda de un complaciente que puede asombrar a los incautos. Está jugando atravesando el desierto en la búsqueda de la orilla salvadora.

La verdadera oposición que encarna María Corina Machado debe seguir presionando para impedir que la espera se haga tan larga que juegue en nuestra contra. La desesperanza es un sentimiento que diluye la ilusión y hace que florezca el engaño. Ellos juegan a ganar tiempo ofreciendo en el ínterin sumisión total y claudicación absoluta a los intereses de Estados Unidos. Que sean tan arrastrados que Donald Trump diga: Quédense. Esa es la raíz cuadrada de su estrategia. Y Para ello son capaces hasta de auto practicarse un exorcismo que expulse de su cuerpo la legión de ángeles caídos del infierno revolucionario. Sacan una cuenta muy sencilla: El 3 de enero se puso de manifiesto muchas cosas. Las fuerzas armadas venezolanas son de juguete ante la enorme profundidad bélica y tecnológica de los Estados Unidos. No cuentan con ningún tipo de aliados ante el temor de ser repelidos por el imperio. Hugo Chávez está muerto y su influencia es como fragancia de colonia barata. Nicolás Maduro está preso en espera de una larga condena. son dos estorbos programáticos que vulneran su supervivencia. Por ello está borrando todo el pasado. Además, el pueblo no les cree y menos les acompañan, son minoría. ¿Qué les queda? sencillamente rendirse y cumplir fielmente los que les ordena su amo.            

@alecambero

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